A solas al huerto yo voy A solas al huerto yo voy, Cuando duerme aún la floresta, Y en quietud y paz con Jesús estoy Oyendo absorto allí su voz. Coro: El conmigo está, puedo oír su voz, Y que suyo, dice, seré, Y el encanto que hallo en Él allí, Con nadie tener podré Tan dulce es la voz del Señor, Que las aves guardan silencio, Y tan sólo se oye su voz de amor, Que inmensa paz al alma da Con Él encantado yo estoy, Aunque en torno llegue la noche, Más me ordena ir, y a escuchar yo voy, Su voz doquier la pena esté.
"Porque ¿qué tiene el hombre de todo su trabajo, y de la fatiga de su corazón, con que se afana debajo del sol?." (Eclesiastes 2:22)