DIOS SI EXISTE
Un hombre fue a una barbería a cortarse el cabello y recortarse la barba. Como es costumbre en estos casos entabló una amena conversación con la persona que le atendía. Hablaban de tantas cosas y tocaron múchos temas, de pronto tocaron el tema de Dios el barbero dijo: Fíjese caballero que yo no creo que Dios exista, como usted dice... ¿Pero?, ¿porqué dice usted eso? - Pregunto el cliente. Pues es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta de que Dios no existe, o digame, acaso si Dios existiera, no habrían tantos enfermos, no habría niños abandonados, si Dios existiera no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad, yo no puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas. El cliente se quedó pensando un momento, pero no quiso responder para evitar una discusión. El barbero terminó su trabajo y el cliente salió del negocio. Recién abandonaba la barbería cuando vio en la calle a un hombre con la barba y el cabello largo, al parecer hacía mucho tiempo que no se lo cortaba y se veía muy desarreglado. Entonces entró de nuevo a la barbería y le dijo al barbero: ¿Sabe una cosa? los barberos no existen... ¿Cómo que no existen? - pregunto el barbero - Si aquí estoy yo, y soy barbero. ¡No! - dijo el cliente - No existen porque si existieran no habría personas con el pelo y la barba tan larga y desarreglada como la de ese hombre que va por la calle. Ahh, los barberos sí existen, lo que pasa es que esas personas no vienen hacia mí. ¡Exacto! - dijo el cliente - ese es el punto. Dios sí existe, lo que pasa es que las personas no van hacia El y no le buscan, por eso hay tanto dolor y miseria... Que Dios te bendiga!!!
Meditación: Reflexionando sobre la Temporalidad de las Riquezas Hoy, queridos amigos, nos adentramos en una meditación inspirada por las profundas palabras de Santiago 5:2: "Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla". Este versículo, arraigado en las Escrituras, nos invita a explorar el significado trascendental que lleva consigo, un mensaje que resuena a lo largo de los siglos y que aún nos guía en nuestros días. El Contexto Revelador Para comenzar nuestro viaje de reflexión, es fundamental sumergirnos en el contexto en el que estas palabras fueron escritas. Santiago, el autor, se dirigía a una audiencia cristiana que vivía en una sociedad marcada por las desigualdades económicas y sociales. Algunos gozaban de riquezas abundantes, mientras que otros enfrentaban la lucha diaria por la supervivencia. Santiago, consciente de esta brecha, aborda las actitudes y acciones de aquellos que acumulan riquezas sin considerar a los me...
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