Ir al contenido principal

Incredulidad

Incredulidad. Cuando se dice que una persona es incrédula en referencia a Dios pueden existir diferentes clases de incrédulos, todos ellos con la misma situación riesgosa de perdición. Dejando a un lado los que manifiestan de forma directa y abierta diciendo que no creen en Dios y a aquellos que creyendo no le obedecen, centramos la atención en aquellos “incrédulos-creyentes” que diciendo creen en Dios y buscando hacer su voluntad se tropiezan con los “qué dirán” de la gente, o los prejuicios que enrolan su vida en cuanto a la apariencia de sus hermanos.

La incredulidad va al nivel de no aceptar la palabra de Jesús de manera íntegra, sin el sesgo de la interpretación condicionada por los beneficios propios de quien la expone. Se es incrédulo cuando las acciones, palabras y pensamientos están guiados por ideas humanas y no por la voluntad de Dios. Cuando las decisiones se basan en testimonios o conductas ajenas a las pautadas por Cristo.

Comentarios