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Mostrando las entradas de agosto 19, 2007

LA BOLSA DE AGUA CALIENTE

    LA BOLSA DE AGUA CALIENTE Una noche yo había trabajado mucho ayudando a una madre en su parto; pero a pesar de todo lo que hicimos, murió dejándonos un bebé prematuro y una hija de dos años. Nos iba a resultar difícil mantener el bebé con vida porque no teníamos incubadora (¡no había electricidad para hacerla funcionar!), ni facilidades especiales para alimentarlo Aunque vivíamos en el ecuador africano, las noches frecuentemente eran frías y con vientos traicioneros. Una estudiante de partera fue a buscar una cuna que teníamos para tales bebés, y la manta de lana con la que lo arroparíamos. Otra fue a llenar la bolsa de agua caliente. Volvió enseguida diciéndome irritada que al llenar la bolsa, había reventado. La goma se deteriora fácilmente en el clima tropical. "¡Y era la última bolsa que nos quedaba!", exclamó, y no hay farmacias en los senderos del bosque". "Muy bien", dije, "pongan al bebé lo más cerca posible

¿Pasó de moda la virginidad?

Hola! Estoy posteando este articulo... aunque no estoy de acuerdo. Quien lo escribió recrimina en este articulo solo a las mujeres. Un articulo bastante machista, pero si lo leemos y aplicamos a ambos sexos, tiene algo de provecho. Jessica ********************************************************************************************************************************** En la estructura de nuestra civilización, matrimonio y familia son piedras angulares de la sociedad. Por esta causa sólo mediante el matrimonio recibe la convivencia del hombre y mujer el sello de una verdadera sociedad. Actualmente muchos jóvenes consideran que la moral sexual es asunto de su exclusiva incumbencia. Sin embargo, la facultad de elegir supone saberla ejercer. Otra generación sostenía un acuerdo general respecto a la virginidad: ninguna mujer decente, a ninguna edad, debe tener relaciones íntimas con un hombre que no sea su marido. En privado, había excepciones, pero sólo rebeldes y algunos epicúreos confesa

Sin disciplina, siempre serán frágiles

El matrimonio y la familia Felipe Arizmendi Esquivel (*) Ver He presidido la celebración litúrgica del sacramento matrimonial de varias parejas, pero últimamente lo hago con más temor que antes, porque cada vez son más las que al poco tiempo se separan. Hace poco, bendije a unos esposos que se casaron muy enamorados, con la ilusión de permanecer unidos toda la vida; pero a los pocos meses cada quien se fue a su casa. Hay jóvenes con pocos años de casados que discuten y pelean por cualquier cosa, se desestabilizan y pueden naufragar. Lo mismo pasa a quienes llevan ya varios años. En algunos casos parece que no hay esperanza de reconciliación, máxime cuando la mujer es independiente económicamente, por su trabajo o por herencia paterna, y dice que no tiene por qué soportar al marido, que no le hace falta y prefiere hacer su vida aparte. Lo más grave es que algunos novios van al altar pensando que si no se entienden tienen derecho a irse cada quien por su lado y "rehacer" su